13.10.10

No mi voluntad

Resulta ser, que un día de estos, iba a romper con un lazo de amor de ya varios años de mi vida, esto representaba una situación extremadamente difícil, y sin duda alguna, ocasionaría que me derrumbara emocionalmente.  Tengo la característica de ser bastante emocional y el hecho de considerar que la persona que está a mi lado, por uno o varios motivos, ya no estará nunca más, representa mucho dolor para mi corazón.

Alegremente, la situación se tornó de negro a blanco, aparentemente se pudieron arreglar las asperezas con un buen trato, un apretón de manos, entre otras cosas más… Feliz por el acuerdo mutuo entre la persona que amo y yo, mi estado anímico se tornó de otro color, reflejado en la sonrisa de mi rostro.

Pasaron los días y a pesar del acuerdo, la situación se tornó grisácea, al parecer no todo había resultado bien, esta decisión tomada por ambos, había sido así, solamente tomada por los dos, como dos personas que se quieren y se aman mucho.

Esa semana, el corazón se me despedazó y aún cuando di todo lo que pude dar, no resultó como se deseaba por ambos.  Fue cuando logré percibir que era extremadamente difícil enfrentar este reto por mí misma.  Durante el viernes y el sábado, mi mente estuvo en total agonía y para terminar de definir  la situación, el domingo, en una llamada, la persona que amo me dijo: “Tenemos que hablar”.  Wow, fue como un balde de agua fría sobre mi espalda,  agregado a ese vacío característico en el estómago, un sudor frío, manos temblorosas y una angustia latente en todo el cuerpo, todo ello permitió reflejar la verdad,  todo apuntaba a que esta relación se tenía que acabar.

Mentalmente me preparé, aún desconociendo que iba a pasar, pensé que era mejor imaginar lo peor y recibir algo bueno, que esperar algo bueno y recibir lo peor.  Me recosté sobre la almohada, con lágrimas en los ojos y le hablé a Dios, le pedí que se  hiciera su voluntad y que me diera fuerza para aceptar lo que debía pasar.  Percibí que a través de una analogía, Dios me explicaba lo que estaba por pasar, resultaba tener entre mis manos un muñeco, un tanto sucio, viejo y algo dañado, Dios me lo quitaba, dejando mis manos vacías, luego me entregó otro muñeco, nuevo, limpio y perfumado, llenando la distancia que había quedado entre mis dos manos vacías.

Ya cuando llegó el día lunes, mi mente y corazón estaban ansiosos y definitivamente mi estado anímico estaba por los suelos.  Nos reunimos en el sitio y entablamos conversación, intenté romper el hielo con anécdotas cotidianas y graciosas, que solamente duraron unos minutos, me dirigí al baño, creyendo con la mas mínima esperanza que no se iba a decir lo que aún no se había dicho, lamentablemente, fue así.

Regresé, e iniciamos con lo difícil, me indicó que lo que estaba a punto de pasar era algo entre Dios, él y yo.  Cuando dijo eso, traté de descifrar a que se refería, pero en mi cabeza se desplegó un abanico de mil razones por la cual, según él, la relación debía terminar, no pudiendo acertar con ninguna. Me explicó sus razones, las cuales entendí sensatamente, fue una de las pocas ocasiones cuando por fin he logrado reaccionar con la razón y no con las emociones, estuve de acuerdo totalmente con sus argumentos y al final por mutuo acuerdo decidimos soltar el lazo que había entre los dos.

Que ironía, resulta que hace una semana, tomando una decisión determinante para mi vida, me derrumbé emocionalmente, es increíble el apego que se puede llegar a tener con otra persona, pero este día, tomamos la decisión nuevamente, teniendo la certeza exacta que era Dios el que estaba obrando en mi vida, a través de la persona que amo y logré darme cuenta de la forma tan diferente como uno puede enfrentar las cosas cuando provienen de Dios.

Me quedé totalmente anonada, percibir que cuando la voluntad de Dios es la que determina el futuro de un ser, una gran paz y tranquilidad puede invadir la mente y el corazón, teniendo la certeza de que la decisión tomada hoy, aunque sea difícil de aceptar, tendrá repercusiones positivas en el futuro.  No puedo dejar de agradecer a Dios por esta manifestación de su voluntad en mi vida, que es una pequeña muestra de lo mucho que Él desea hacer en mí.

3 comentarios:

  1. Anónimo14.10.10

    Me encanta, se volvió de mis favoritos.

    Sentí que era yo el que iba al baño, estupenda experiencia!

    Espero el próximo, bye!

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  2. Muchisimas gracias por leer... y por dejar tu comentario, que agradable sorpresa que te haya encantado ;)

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  3. Anónimo10.12.10

    yo estoy pasando por lo mismo pero estamos como amigos ya no es lo mismo y sé muy bien lo que se siente...creo que es mejor que tome esta decision no es nada sencillo pero espero lograr salir adelante como lo haces tu. (soy hombre)

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