El dulce sonido de un beso, la intención de una flor perdida y el encierro en un mar de caricias, es como la ola que me arrastra y me envuelve, me lleva y me trae, me sumerge y emerge, oleaje que deja diminutas cicatrices en mi cuerpo, pequeños rastros de arena en el corazón, rasponcitos de amor que se me quedan para toda la vida.
Rasponcitos que me marcan, rasponcitos que van dejando cicatrices, que seria de mi cuerpo sin los pequeños pedacitos de piel marcados, pequeños pedacitos de piel manchados, que sin palpar, me logran transportar en miles de pequeños instantes, con toda una gama de colores, una escala de sensaciones y una sucursal de distintos sabores.
Gracias te doy, por incrustar con tu sonrisa ese granito en mi corazón, ese granito con tu nombre, que se convirtió en puño de arena, empapandome en un oleaje de mar, gracias por dejar ese rasponcito de amor, junto a esas pequeñas marcas en mi cuerpo, con la suavidad de un par de labios, y la humedad que encierra ese diminuto chasquido que me logró introducir en esa ola de sensaciones, unidas en el poder del instante.
[Mar31.2008]
[ ] Te regalo una caja para que podas guardar ese puño de arena :)
ResponderEliminarAwwmm que bueno, lo tenía en una cajita roja pero otra cajita no estará nada mal! ;) Gracias!
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